Hoy la impaciencia me comía. Desde las 4 de la mañana estaba despierto. No queríamos salir muy tarde porque el hostelero nos dijo que iba a ser una ruta dura y eran 85 km segun nuestros cálculos. Pero nada más lejos de la realidad, se ve que el chico no conoce la Etapa 1, esa sí que era dura.
Después de un rato para salir de Merida llegamos a Proserpina, embalse artificial romano precioso, he hicimos la foto de turno.
Poco después nos adentramos en el Parque Natural de Cornalvo, sitio precioso donde se encuentra los restos del Puente Trajano que cruzaba el río Ajaucen. Por ese parque tuvimos que cruzar por medio de vacas y... toros. Sí, toros, mansos pero toros, con unos cuernos de esos que sirven para colgar en las paredes. Hicimos foto a lo lejos e intentamos continuar. Habían tres en el mismo camino que no se quitaban y mientras pedaleabamos muy despacio (y José de rojo, sus reaños) vino un todoterreno de frente que los asustó y ahí apretamos para quitarnos del medio.
Después de pasar un bonito riachuelo, cogimos una pista franqueada a ambos lados por unas flores muy bonitas y que olían muy bien. Parecía llano, pero subía y subía y subía y subía y... falso llano con subida que nos llevó a Alcuescar donde nos hicimos foto en el albergue que era muy bonito. De ahí el falso llano se convirtió en una agradable bajada.
Llegamos a Casas de Don Antonio donde hay un pantano precioso al que solía ir mi abuelo a pescar. Y justo al lado del pantano la finca de los padres de Javi, así que fotico para darle un poquitín de envidia y "pa'lante" como los de Alicante.
A partir de este tramo los puentes romanos eran frecuentes. Cruzamos unos pocos así como unos pocos riachuelos. El amigo José, al llegar a uno, dijo que tenía toda la pinta de pasarse por encima de unas hierbas que lo cruzaba, pues los dos de agua hasta los tobillos y al pasar vimos que había una "autopista" (un caminillo q estaba genial) para pasar con las bicis. Al final cambio de calcetines, foto robada y a comer en Aldea del Cano.
El camino hacia Cáceres tuvo subidas incómodas pero bonitas. Y ya, a lo lejos, se pudo ver Cáceres, ¡QUÉ SENSACIÓN!. Ahí debo reconocer que se me saltaron las lágrimas, un poquito sólo.
Cruzamos Cáceres con la parada obligatoria para hacerme la foto en mi antigua facultad de Magisterio y recordad años de estudiante. A continuación nos fuinos dirección a la carretera vieja del Casar. Ahí ya con mucha emoción empezamos a tirar fuerte por el tramo de carretera. Ya no importaba los km que lleváramos en las piernas, íbamos a acabar por fin.
La entrada al pueblo fue espectacular, estaba muy emocionado. Llevo, desde que no tengo uso de razón, viniendo al pueblo con mi familia, evidentemente en coche, y ahora verme entrando en bici... IMPRESIONANTE.
Después de saludar a parte de mi familia e ir a casa de mi primo a ducharnos, tocaba reponer fuerzas con vitamina B y ver la final de la Copa del Rey mientras comentábamos las mejores jugadas de la última ruta.
¡YA ESTÁ TODO HECHO!

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