Ya es jueves. Ha sido raro levantarse y no tener que coger la bici. La verdad es que teníamos ganas, tantas que incluso nos hemos parado a charlar con una pareja de peregrinos que iban en bici porque el gusanillo nos podía.
Hemos dedicado la mañana a visitar el pueblo y para el mediodía hemos ido a comer a Cáceres donde nos hemos encontrado una procesión por la Plaza Mayor. Después de pasar por varios sitios fuimos a Don Pancho, sitio peculiar a donde íbamos de estudiante y te ponían una "bomba" tremenda. Después pasamos por calle Pizarro donde tomamos algo en pubs muy originales y bonitos: Las Caballerizas, Traviata, Habana y Capitán Hadok.
Y en estos sitios, comentando lo duro que fue a veces la ruta y la satisfacciones que nos ha dado, nos preguntamos mutuamente cuando sería el mejor momento para continuarlo. Otro reto más: llegar a Santiago, aunque esta segunda parte es mucha más dura.
De vuelta al pueblo fuimos a cenar algo típico de allí que, por cierto, a Jose le encantó. Luego una vuelta a ver alguna procesión como buenos peregrinos y a descansar porque al día siguiente por la mañana mi primo Álvaro, que es in fenómeno, nos acercaba a la estación de tren para comenzar el viaje de vuelta.
Y con ésto nos despedimos como los peregrinos de antaño, diciendo "ultreya" que significa "vamos más allá" para animarse mutuamente y continuar el camimo con fuerza. Y deseando que así sea y lo continuemos en otro momento y esperando que toda la persona que se lo proponga lo intente porque no se arrepentirá, sólo podemos desearos...
¡BUEN CAMINO!